Sunday, November 19, 2017

El aborto es un acto cruel e inhumano

María Fátima Oliva

Reafirmamos el Derecho a la Vida desde la Concepción y lo Defendemos. 


El artículo 15 de la Constitución Política del Estado Boliviano dice que: "Toda persona tiene derecho a la Vida y a la integridad física, psicológica y sexual. Nadie puede ser torturado, ni sufrirá tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes". No existe la pena de muerte.


Vemos en la primera parte que dice que toda persona tiene derecho a la vida. Algo muy importante es entender que en Bolivia se reconoce al hijo concebido como Niño. ¿Por qué decimos esto? En nuestro Código del Niño, Niña y Adolescente, en su artículo 5.A se indica que se considera niñez desde la concepción hasta los doce años. En consecuencia el Niño Boliviano desde el momento que es concebido, es una persona, (niño) sujeto de derechos. En consecuencia tiene derecho a la Vida y ser respetado en su integridad física, psicológica sin tomar en cuenta la situación económica o social de la madre. 

Si analizamos qué es el aborto vemos que es un acto de crueldad, con el hijo concebido; es un acto premeditado. Cuando mediante succión despedazan su frágil e indefenso cuerpo, o cuando se lo quema con salitre u otros químicos, el hijo concebido sufre crueles dolores y torturas en silencio en el vientre de la madre. Estamos violando nuestra Carta Magna y violando el derecho más importante, como es el Respeto a la Vida, al asesinar al hijo en el vientre de la madre. 

¡No existe la pena de muerte en Bolivia! ¿Por qué, entonces, queremos dictar sentencia de pena de muerte al ser más indefenso? ¿Quién está interesado en asesinar al hijo concebido? Nuestra Constitución también dice en el artículo 13 que "Los derechos reconocidos por está Constitución son inviolables, universales, interdependientes, indivisibles y progresivos. El Estado tiene el deber de promoverlos, protegerlos y respetarlos". 

Además los Tratados Internacionales como la Convención Americana de Derechos Humanos en su artículo 4.1 dice  que "Toda persona tiene derecho a que se respete su vida". Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la Concepción. Nadie puede ser privado de la Vida ARBITRARIAMENTE. Ahora nos preguntamos, ¿será que los Padres de la Patria, que legislan para las generaciones venideras, quieren violar muestra Carta Magna y los Tratados Internacionales y legalizar el asesinato del hijo concebido? ¿Están obedeciendo a una agenda de muerte transnacional?

En consecuencia rechazamos enfáticamente la pretensión del proyecto de ley del Código de Sistema Penal Boliviano que en artículo 157.5 dice: "No constituirá infracción penal (aborto) cuando la interrupción voluntaria del embarazo sea solicitada por la mujer y concurran las causas siguientes; 1.- Que se realice durante las 8 primeras semanas de gestación, por única vez y la mujer se encuentre en situación de calle o dé pobreza. Además que declare no contar con recursos económicos suficientes para la manutención propia o de su familia, o tenga a su cargo un familiar adulto mayor o sea estudiante". 


El Derecho a la Vida en Bolivia, pretenden hacerlo selectivo, con ciudadanos desechables, de primera y segunda clase por la condición económica o social. No aceptamos tal aberración jurídica. Todos los Bolivianos tienen derecho a nacer y a tener un Padre y una Madre con una vida digna y que se garantice el ejercicios de sus derechos, conforme a nuestro ordenamiento legal. ¡La muerte no pasará en Bolivia sobre el hijo concebido!

BIO: María Fátima Oliva madre de tres hijos. Abogada y Presidenta de Mujeres en Victoria. Vive en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Saturday, November 18, 2017

¿Qué dicen las víctimas de una violación sobre su embarazo?



Stephanie Gray


Con frecuencia, se oye argumentar:

El aborto es necesario en aquellos casos en los que mujer es víctima de una violación y ha quedado embarazada”.

De todas las justificaciones que he oído sobre el aborto, ésta es, con diferencia, la más frecuente. Recordando una reciente entrada en el blog y la reseña del libro Una pregunta más bonita (A more beautiful question), me gustaría cuestionar esta afirmación con una serie de preguntas. 

¿En qué se fundamenta este apoyo concreto al aborto? ¿Se basa en la afirmación que han hecho víctimas de violación que quedaron embarazadas y han dado luz a sus hijos? ¿O se basa en las declaraciones de víctimas que nunca han quedado embarazadas en una violación o tenido abortos? ¿Es posible quedarse embarazada después de una odiosa agresión sexual y aún así amar al bebé que se ha concebido?

Consideremos las historias de Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight. 

Estas tres mujeres fueron secuestradas (a las edades de 16, 14 y 21 años, respectivamente) y sufrieron violaciones diarias y otras torturas horrorosas a manos de Ariel Castro. Sobrevivieron más de una década recibiendo abusos inhumanos en su casa de Cleveland, Ohio. 


Amanda quedó embarazada tres veces durante su cautiverio. ¿Cuál fue su reacción?

En la primavera de 2006 supo a través de las noticias que su madre había fallecido de un ataque al corazón. 

Poco después, descubrió que estaba embarazada y escribió en su autobiografía: “Pienso que mi madre me envió este bebé. Fue su modo de regalarme un ángel. Alguien que me ayudara a recuperarme y me diera una razón para luchar”.

Ciertamente, en el libro Experiencias de supervivencia en Cleveland, que escribió con su compañera Gina, ellas se refieren así al bebé de Amanda concebida en violación: “Jocelyn Berry fue nuestra inspiración diaria. Hizo que aquel lúgubre lugar pareciera más luminoso y, en muchos sentidos, nos ayudó a superarlo”.

Amanda también escribiría de su hija Jocelyn: “Me preocupaba pensar que si yo tenía aquel bebé me recordaría a mi agresor por el resto de mi vida. Pero no es así. Esta pequeña es mi bebé. Todavía soy muy pequeña, quizás peso unos 50 kilos, menos que cuando llegué aquí, pero mi estómago me parece enorme. Me siento más como un ‘nosotros’ que como un ‘yo’. Cuando me encuentro triste o más deprimida de lo habitual, o cuando él (Castro) se comporta de modo desagradable y mi esperanza se desvanece, entonces me acaricio el vientre y le hablo a mi bebé”.

Después de dar a luz en aquella habitación de tortura escribió también: “Me acurruco en la cama con mi nuevo bebé. Mientras mi captor encadena mi tobillo a la cama, pienso en mi hija, nacida en esta prisión y en quién es su progenitor. Pero procuro centrar mi pensamiento en imágenes más felices; ella parece rebosar de salud y es tan hermosa… Voy a protegerla y ya veremos lo que el futuro nos depara”.

La experiencia de su compañera de calvario, Michelle Knight, fue muy distinta. Castro la embarazó hasta cinco veces y la golpeó cada una de ellas, sucesivamente, hasta matar a los bebés que había concebido. De hecho, Castro fue acusado de asesinato con agravante en cuatro de los supuestos.

La decisión del jurado ante estos cargos nos lleva a unas cuantas preguntas importantes: ¿Está mal matar por quien mata o por quien es asesinado? Si la muerte de esos bebés concebidos en violación supuso un delito para Castro, ¿no lo serán también para cualquier que mate a bebés también concebidos en violación? ¿Se fundamenta el Derecho humano a la vida en ser un ser humano o en las circunstancias según las cuales una persona fue concebida?

En su autobiografía 'Encontrándome: Una década de Oscuridad, una vida recuperada' (Finding me: A Decade of Darkness, a Life Reclaimed), Michelle escribe que cuando su verdugo la atacó con unas pesas porque estaba embarazada, ella gritó: “¡Para! Por favor, ¡No mates a mi bebé!”.

En otra ocasión en que la pateó el estómago para matar a otro bebé que había concebido, ella escribió: “Me levanté y fui al lavabo. Al rato metí la mano en el retrete y saqué a mi bebé muerto. Sollocé… La muerte me habría hecho sentir mejor que ver a mi propio hijo destrozado. Vi al feto en mis manos y le dije cuánto lamentaba aquello. Lo sentía muchísimo. Él no se lo merecía”.

Consideremos también la historia de Jaycce Dugard. La secuestraron Phillip y Nancy Garrido en California cuando sólo tenía 11 años de edad y la tuvieron encerrada durante 18 años. También sufrió violaciones y otro tipo de horrorosas vejaciones. Alumbró a su primer hijo a los 14 años y a un segundo bebé a los 17. Ella escribe de sus dos hijas concebidas en violación en el libro Una vida robada: Mis recuerdos' (A Stolen Life: a memoir): Tuve a mis hijas para que me dieran fortaleza” y “les estoy muy agradecida”. De su primer embarazo diría: “La conexión que siento con este bebé cada vez que se mueve en mi interior es un sentimiento increíble”.


Jaycee también escribió: “¿Cómo logras superar algo tan doloroso como todo aquello que yo viví? Simplemente lo haces. Yo lo logré porque no me quedaba otro remedio. Y lo haría de nuevo. Lo más precioso en el mundo para mí nació de aquel horror… mis hijas”.

Alguien podría argumentar que esas mujeres sufrieron agresiones y alumbraron a sus bebés mientras se encontraban en cautiverio. Ello explicaría que esas nuevas vidas supusieron una luz de esperanza en aquel entorno de sufrimiento y oscuridad que estaban viviendo; sin embargo, para las víctimas de una violación que no sufren ese entorno vejación, un hijo supone un recordatorio doloroso e innecesario.

Lianna Rebolledo

Como respuesta a este planteamiento, podríamos considerar el testimonio de mi amiga Lianna. Fue secuestrada y violada a la edad de 12 años. Después de aquella agresión se dio cuenta de que estaba embarazada. Un médico le ofreció la posibilidad de abortar y ella le preguntó si aquello iba a borrar la violación y disminuiría su dolor y sufrimiento. Cuando el doctor le dijo que el aborto no iba a borrar nada ella pensó: “Si el aborto no va a sanar nada, no veo la razón de hacerlo”. Decidió seguir adelante con el embarazo y dio luz a una hermosa niña a la que está enormemente agradecida. De hecho, Lianna quedó tan traumatizada por la violación que consideró la posibilidad del suicidio; pero reconoce que no llegó a quitarse la vida porque no quería matar a su bebé. En efecto, aquella niña concebida en la violación resultó la motivación para continuar viviendo y siempre dice que su hija le salvó la vida.

Ciertamente, no negaré que no todo el mundo reaccionará de la misma manera llegado el caso. Consideremos el genocidio de Ruanda donde se dieron violaciones masivas: se estima que unas 200.000 mujeres fueron violadas y 20.000 de ellas quedaron embarazadas. 


Una superviviente, Jacqueline, fue asaltada por un grupo de violadores y quedó embarazada de su hija Angel. Aunque inicialmente quedó traumatizada por la terrible agresión (como también por el asesinato de su marido e hijos), de hecho, intentó envenenarse y también a su hija cuando todavía era una bebé; finalmente, recibió apoyo y empezó a amarla hasta el punto de considerar que Angel había sido un regalo de Dios.

Con la ayuda y el apoyo correctos, es posible llegar a distinguir la inocencia de un bebé de la culpa de un progenitor. Después de todo, la presencia del bebé concebido en violación se convierte en el mejor de los remedios.

Otra pregunta a tener en cuenta es ésta: ¿Desviolará a una víctima el hecho de abortar?

La respuesta a esta pregunta es obvia. Recuerdo que en una ocasión puntualicé que, quede o no embarazada una víctima de violación, el asalto ya es de por sí un trauma que no desaparece. Una víctima de abusos sexuales me confesó: “Cierto, hace ya diez años que sucedió y sigo cada día con ello”.

Así, la siguiente pregunta a plantearnos es ésta: ¿Qué resulta más duro: ser un inocente al que se ha maltratado o maltratar a un inocente?

Mi amiga Nicole Cooley quedó embarazada después de una violación y abortó. Ella dijo: “Para mí, tener aquel aborto supuso ser violada de nuevo, incluso peor, porque en aquella ocasión yo consentí a la agresión”.

Nicole Cooley

Recordemos a Penny Ann Beernsten. En 1985 fue violada mientras corría alrededor del lago Michigan.  Lamentablemente, identificó a un hombre inocente, Steven Avery, como el responsable del crimen cometido y éste fue encarcelado durante 18 años hasta que el verdadero violador, Gregory Allen, fue identificado con nuevos métodos tecnológicos.

Penny escribió: “El día que supe que había sido exonerado de toda culpa fue peor que aquel día en el que fui violada. Realmente luché cuando mi asaltante me agarró. Le arañé, le golpeé y lo hice con furia. Después de los resultados del ADN me sentí sin fuerzas. No podía devolverle a Steve los años que había perdido”.

Estas mujeres sufrieron experiencias horrorosas que ningún ser humano debiera afrontar, pero ambas reconocieron un dolor más grande si cabe cuando se dieron cuenta que sus decisiones habían lastimado a otra gente. 

Por supuesto, nadie negará el impacto que su tragedia provocó en la lucidez de su juicio, y en el ánimo de los que las atendieron entonces, impactados por la magnitud de los hechos y que procuraron aconsejarlas correctamente; pero lo cierto es que resulta más doloroso y difícil aceptar que se ha hecho una injustica y un daño a un inocente que ser un inocente que ha recibido un daño.

Además, como el bebé concebido en una violación deberás salir del cuerpo de la víctima de un modo u otro, ¿qué es mejor, sacarlo vivo o muerto?

En una encuesta realizada a 192 mujeres que habían quedado embarazadas después de una agresión sexual, casi el 80% de las que habían abortado, aseguraron que el aborto resultó una solución equivocada. Entre el grupo de mujeres que decidieron dar vida a sus hijos, todas ellas se alegraron de haber seguido adelante con el embarazo y ninguna lamentó no haber abortado.

El documental  Digno de vivir: una mirada a los casos difíciles” (Allowed to Live: A Look at the Hard Cases) comparte historias asombrosas de gente que lamenta el aborto después de una violación, mujeres contentas de haber dado luz a sus hijos y personas que agradecen a sus madres el haber protegido sus vidas.

Esto me hace pensar en mi amigo Ryan Bomberger. La madre biológica de Ryan fue violada. Como dice en su biografía: “Fui adoptado a las 6 semanas de edad y crecí en una encantadora familia cristiana multirracial de 15 hijos”. Con hermanos de diferentes etnias, creció valorando y apreciando la diversidad. Diez de los quince hijos habían sido adoptados por esta formidable familia. Su vida desafía el mito del niño “no deseado”, pues fue adoptado y amado y salió adelante.

Stephanie Grey es una conferenciante pro vida. Dio su permiso para traducir y reproducir su artículo en salvar el 1.






Saturday, November 11, 2017

Tras el diagnóstico de nuestro hijo los médicos nos dijeron: "Aborta, eres joven y lo puedes intentar de nuevo".




El 11 de agosto de 2013, Hannah Katelyn Peters experimentó el momento más inolvidable de su vida. A finales de ese día de verano, puede decirse que Hannah y su esposo Sully se 'enamoraron' una vez más. 

Ese amor vino en  forma de un niño precioso llamado Jude. Un niño que nació con una afección llamada Chondrodysplasia Punctata Rizomélica, una forma letal de Displasia esquelética.




"Estaba desayunando con mi hermana y su novio y les decía que sentía una gran inclinación hacia los niños con necesidades especiales, enfermedades y discapacidades. Les estaba diciendo que desearía tener  los recursos para adoptar a esos niños y darles una vida llena de amor y felicidad".

Una semana después de esa conversación, Hannah recibió un pronóstico alarmante sobre su embarazo. La tensión aumentó cuando un médico la animó a abortar. En sus propias palabras, relata: "Al comienzo de mi embarazo, comenzaron a ver todas las señales de que Jude tenía alguna  variante  de Displasia esquelética. A partir de entonces, me animaron a terminar con mi embarazo y a volver a intentarlo. Me dijeron cosas como: "Eres joven, puedes intentarlo de nuevo", "¿Qué calidad de vida crees que tendrá este bebé?", "¿De verdad quieres que este bebé viva así?", " Tu hijo no es un bebé normal ".

Con una gran emoción, Hannah se dio cuenta de que Dios la había elegido para ser la mamá de ese niño. Confiaba en que su corazón podía soportarlo  y que amaría a su bebé a pesar de los desafíos que encontrara. Hannah y su esposo Sully vieron que Dios los había escogido para ser padres de Judas. 

En una publicación titulada: 'I Chose Life', Hannah declara: 'Estoy tan contenta de haber sido una de las madres que les han dicho  que "no" a los médicos ante la propuesta de un aborto y de decidir darle a esta bebé inocente una oportunidad de vivir ... cada bebé merece una oportunidad de vida'. 

Ha pasado tiempo  desde la primera vez que la pareja escuchó la noticia de la condición de Jude. Son un equipo fuerte que trabaja unido para cuidar a su hijo. Desde el nacimiento de Jude, la gente le ha dicho a Hannah que no  pasará de la infancia. Le han preguntado si ella está preparada para eso. Valientemente, pasó meses meditando esa realidad. Jude tiene una deficiencia de cartílago, sus hombros y caderas están fuera de lugar y tenía cataratas congénitas, antes de que una cirugía exitosa los eliminara.

Según una resonancia magnética, Jude tiene una correa de la médula espinal, una estenosis espinal y un cuello inestable. Actualmente, se encuentra en terapia semanal del habla y física  con un gran equipo médico. Incluso,  con esos desafíos, todavía se aprecia una sonrisa en su pequeña cara. Ya ha superado las dificultades y ha hecho lo contrario de lo que los doctores imaginaban. No es de extrañar que su familia y amigos lo llamen el 'Valiente Pequeño Guerrero'.

En una entrada del blog de  Hannah titulada: "Sin fecha de caducidad", ella  escribe:
"Puede que Jude tenga algunos problemas que requieran atención adicional y que deba lidiar con el dolor de vez en cuando. Pero Jude está aquí, está respirando, está luchando y continuará luchando.
Yo no miro a Jude y veo su discapacidad, su identidad no es ésa. Miro a Jude y veo a un valiente guerreroY estoy muy orgullosa de que ya haya vencido los pronósticos  que los profesionales médicos le dieron.
Sé que Dios es el último médico; ningún hombre terrenal puede decirme qué va a pasar. Jude ha demostrado ser un luchador y continuaré luchando por él y con él y le daré todo lo que necesite.
No, no me estoy preparando para lo peor. Alabo a Dios por lo mejor que ya he visto".
El amor que Hannah y Sully sienten  por su hijo está inspirando a personas de todo el mundo.

A través de  Live Action News .

Wednesday, November 1, 2017

Yo no quedé embarazado a causa de la violación, pero sí mi esposa… y tengo mi opinión al respecto.



Jeff Christie, esposo de Jennifer Christie
(Se ruega leer al final el comentario de Salvar El 1)

Entiendo perfectamente a las mujeres cuando dicen que los hombres no tienen nada que alegar cuando un embarazo se ha producido tras una violación. Hay algo de verdad en esta afirmación, a veces. Pero cuando esto mismo le sucedió a mi esposa –con la que llevo casado 22 años- cuando fue brutalmente violada y golpeada, entiendo que aquello me afectó profundamente de manera muy íntima también. Nuestro precioso hijo de 3 años fue concebido en aquel horrible acto de maldad. Ha sido, sin embargo, un dichoso regalo para ambos que nos ha ayudado a superarlo día a día.

Jeff y Jen delante de su casa

He leído muchos comentarios y he oído opiniones varias. Estoy de acuerdo en que uno no puede pensar o sentir lo que sucede en una situación semejante a menos que lo sufra en sus propias carnes. Es una terrible y cruel realidad con la que vivo. Soy consciente de que no puedo eliminar el trauma que sufrió mi esposa a pesar de lo mucho que lo intento. Reconozco que no puedo ni nunca seré capaz de entender la profundidad de su dolor.
Ella tampoco comprenderá el mío. Se supone que soy su protector. Yo soy el que delante de nuestras familias y amigos dije “para lo bueno y lo malo…”, prometí en mi corazón proteger la seguridad de su cuerpo y su corazón. Así, ¿dónde estaba yo cuando ella más me necesitaba? Vivo con esa constante congoja y no ceso de preguntarme “¿Qué habría pasado si…?” y también “¿Por qué yo no…?”. Estos pensamientos me acompañan siempre.

Jeff y Jen en el día de su boda

Antes que lo notara nadie más, supe que aquella mujer que yo conocía desde los 14 años y que era una chica jovial, extrovertida, cuyo ingenio hacía reír a todos, ya no sería nunca la misma persona. También comprendí que aquel pequeño, nuestro hijo, no había tenido culpa alguna del horror por el que su madre había pasado. Yo sabía que mi esposa nunca habría de olvidar la atrocidad que padeció, hubiera nacido o no aquel inocente bebé. Es de una ignorancia arrogante defender comentarios como: “Con un niño, la víctima de una violación tiene que vivir constantemente con el recuerdo de lo que un monstruo le hizo”. Ella no necesita un recordatorio. La violación siempre quedará impresa en su memoria, con o sin el bebé.

Porque… ¿son los niños concebidos en una violación terribles “recordatorios”? Yo puedo contar mi experiencia propia.
Esos bebés son una oportunidad única de redención. Son el camino de sanación y una respuesta a la pesadilla de una crueldad y un sin sentido. Isaías 61,3 dice que Él confortará a los que se lamentan y les concederá “una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento”.

Jeff y Josh, su hijo pequeño.

A mi esposa le encanta decir que nuestro hijo le dio esperanza, un propósito en la vida. Y esa llama de amor que brillaba en su corazón y supe que, sin aquel niño, nacido con violencia, sin esa alma pura a la que proteger y alimentar, se iba a sentir siempre sola en su victimismo. Toda su vida se preguntaría por qué tuvo que pasarle eso, una criatura amada por Dios. Ese violador malvado dejó no una, sino dos víctimas detrás de su fechoría: la mujer ultrajada y la vida concebida tras su criminal acción.

Debo hacer una confesión definitiva: Yo también empecé a sanar con la noticia de la concepción de nuestro hijo y digo “nuestro hijo” porque mi querida esposa y yo somos una sola alma. Si ella está embarazada, entonces NOSOTROS estamos esperando un bebé. Pasé las primeras semanas después de la violación, siendo el baluarte y fortaleza que mi esposa necesitaba, lastimando mis nudillos mientras aporreaba con rabia la pared del lavabo. En dos décadas de matrimonio nunca había cuestionado mi papel de esposo protector. Pero en aquel momento me sentí angustiado, no podía resistir la idea de verme responsable por lo ocurrido y no haberla podido proteger. No trato de comparar mi experiencia con su tormento, pero considero mi deber hablar en nombre de aquellos hombres que, de algún modo, se han visto afectados por el asalto sexual que ha sufrido la mujer que aman. Estamos heridos. El daño colateral es enorme.

Pero el bebé…
Sana, enseña y nos da coraje. Nos fuerza a mirar más allá de nosotros mismos. Es una oportunidad impresionante que nos da a nosotros, padres, de traer otra alma llena de amor y compasión a este mundo. No es nuestro único hijo, es el pequeño de cinco. Igual que los otros, llegó a nuestras vidas por voluntad de Dios, quien nos confió su cuidado. Al igual que con los demás hijos, nuestro amor por él empezó desde el momento que supimos de su existencia. Le recibimos en nuestro hogar con la misma devoción y reverencia que a sus hermanos y hermana. Todos le aman y lo sienten como hermano, sin considerarle distinto. Saben cómo fue concebido, pero nunca lo tienen en cuenta cuando le miran o juegan con él. Esa aceptación incondicional de su hermano nos fortalece a mí y a mi esposa en nuestra labor de padres.

Ahora me dirijo a las mujeres que han abortado después de una violación y les digo que no pretendemos juzgarlas. Entendemos, más que nadie, que la decisión a la que se enfrenta una mujer en los primeros meses después del trauma de una violación, cuando aún se intenta dar sentido a lo ocurrido, es abrumadora. La sensación de sentir animosidad hacia el niño engendrado en violencia es terrible. Nosotros también vivimos eso. Sabemos que el futuro se puede ver tan negro que se desea más que nada reducir la presión que se siente de la manera que sea. En nuestro caso, realmente no hubo decisión. Sin discusión, sabíamos que honraríamos a Dios y nuestras creencias y protegeríamos a esta pequeña alma del daño del aborto. Es posible que otras mujeres no hayan tenido tal apoyo. Lo que sí que podemos asegurarles es que Dios perdona y nos permite aprender de nuestros errores. Parte de la grandeza de la vida humana es que siempre tenemos la posibilidad de cambiar el rumbo rectificando a lo largo de nuestras vidas. Dios puede cambiarnos. Sólo tenemos que pedírselo y quererlo de verdad.
A todas aquellas que habéis sido ultrajadas y lleváis una vida en vuestro seno, os ofrecemos ayuda y comprensión. Amor y oración. Acudid a nosotros. Sabemos que no olvidaréis, pero con el tiempo vais a sanar. A mi esposa le gusta decir que “no hay vuelta atrás, pero siempre hay un camino hacia delante”. Existe la posibilidad de aceptar esa nueva realidad y aprender a vivirla cada día. Remarco el hecho de que la persona que crece en vuestro interior es única, irrepetible. No estáis solas. Sí, vuestra vida es distinta ahora, pero esa anormalidad fue culpa del malhechor que os ultrajó no del niño que crece en vuestras entrañas. Él también es víctima de crueles intenciones. En estos cuatro años, el cuerpo de mi esposa no ha sanado del todo tras aquel brutal ataque. También a vosotras podrán quedaros secuelas emocionales y físicas duraderas. El cuerpo de una mujer nunca debería sufrir ultraje alguno, pero cuando os paréis a pensar veréis, también, que ese cuerpo FUE milagrosamente diseñado para proteger y hacer crecer la vida.

Lo que sucede después del nacimiento depende completamente de vosotras. Siempre hay opciones, SIEMPRE hay gente dispuesta a ayudar.


Termino con un tributo a mi formidable esposa y a las increíbles mujeres con las que se ha encontrado desde el momento en que compartió este episodio de nuestra vida. Verdaderas heroínas. Leer sus historias llenas de inspiración, determinación y coraje me deja siempre sin palabras. Tengo que sacudirme la cabeza cuando veo gente afirmar que no todas las mujeres son lo suficientemente fuertes para llevar a cabo un embarazo en semejantes circunstancias o después de un trauma tal. No estoy de acuerdo. He visto a mi mujer dar a luz cinco veces. La he visto mantenerse serena y firme ante situaciones que harían tambalear a hombres de acero. La fortaleza de una mujer no debería desestimarse nunca.

Sé que yo no me embaracé después de la violación, pero mi mujer sí. Mi vida también cambió aquel día para siempre. Así que no me digáis que mi opinión no cuenta. No me digáis que no puedo tener voz en la defensa de la vida en el seno materno. Y, por favor, no me digáis que no tengo ni idea de lo que una mujer debe afrontar ante una situación lamentable como ésta.

Porque sí, lo conozco muy de cerca y sé lo que se siente.


BIO: Jeff Christie, esposo y padre de cinco hijos, el último de ello tras una violación sufrida por su esposa.
Para leerlo en Inglés [savethe1_Jeff Christie]

Nota de Salvar El 1

Jen sufrió graves lesiones a causa de la violación. Heridas que precisan diversas y costosas intervenciones quirúrgicas. El sistema sanitario americano no cubre este tipo de gastos médicos sino se dispone de un seguro que resulta muy caro. 
Por este motivo la familia decidió crear una cuenta corriente para recibir donativos de amigos que quisieran colaborar. Añadimos aquí el número de esta cuenta por si ustedes quieren colaborar con alguna aportación. Muchísimas gracias por su ayuda.
En la cuenta aparece el nombre de Julia y los detalles de su agresión física. El matrimonio Christie prefirió usar este pseudónimo para evitar que sus hijos conocieran las doloras circunstancias que tuvo que sufrir su madre.

Para colaborar económicamente con los gastos médicos de las operaciones pinchar [aquí]

Saturday, October 28, 2017

Tengo 5 hijos maravillosos, pero todos ellos pudieron entrar en las llamadas 'excepciones'


Soledad Llano

Tengo 33 años, llevo 12 años de matrimonio y tengo 5 hijos maravillosos... pero todos ellos pudieron entrar en las llamadas 'excepciones'.


Tenía 17 años cuando me dijeron que mi embarazo era de alto riesgo. Mi hija no se estaba desarrollando normalmente . Más bien, su crecimiento era anormal, muy pequeña para su edad gestacional. La diagnosticaron con Acongroplasia que sería 'enana'. Me dijeron que su calidad de vida sería mala y que quizás no sobreviviría pues se veía muy débil. Estaba sola, no había papá, mi tenía una madre que se ocupara de mí. Sólo una hermana pequeña.


Un día  me corrió un líquido extraño. No sabía qué era. Se lo comenté a mi tía y ella me dijo que había roto fuente y que debía irme al hospital. 

Cuando llegué, me atendieron inmediatamente. A las 17:25 y sin dolor alguno, sin anestesia, en un parto natural llegó mi hija con 34 semanas de gestación. Presentó un color amarillo pero fue nada. A los 2 días nos fuimos a casa. Ahora ya tiene 15 años y una excelente salud. 

A mis 21 años ya casada en mi semana 34 comencé con comezón. Mi matrona, Julia, me derivó con el Dr Salazar. Él siempre decía que la comezón podía ser considerada como un desorden en las embarazadas que es provocada por la subida de la bilirrubina en el hígado lo que causa que la placenta se acabe antes de las 40 semanas. Por ende, el bebé en gestación se queda sin alimento y muere de hambre en el vientre materno. El Dr me dijo que debía hospitalizarme si no la guagua nacería muerta. Fue horrible escuchar eso. Me quedé ingresada, me hicieron exámenes a diario, ecografías. Fue así durante 8 días y el séptimo día se comenzó con la inducción del parto. El Dr Oliva y el Dr Salazar y otro que no recuerdo me cuidaron. El octavo día de inducción nació mi hijo con muchas contracciones. Pesó 4.440 kgs y midió 54.5 cms. Este 14 de octubre cumplirá 12 años y goza de una exelente salud. 



A mis 24 años, mi tercer embarazo. Todo perfecto llegué a las 38 semanas y boté el tapón mucoso. Llamé a mi madre para que se quedará con los niños.  Mi esposo había llegado esa mañana de Antofagasta y llegó mi cuñada. Todo listo, ningún dolor.

 LLegué a eso de las 12 de la noche y me quedé. Me diagnosticaron preparto, mi esposo se quedó esperando, le dijeron que se fuera que no nacería hasta el otro día pero mis antecedentes hicieron que se quedara. Mis partos son rápidos. A las 3 de la mañana mi compañera de cuarto boto un líquido verde. Me levanté y le fui avisar a la matrona. Ella fue a revisar a la mamita y mientras me subía a la cama me observaba y me dijo: "Te voy a examinar". Le respondí:"Estoy bien, no siento nada de dolor".  Me preguntó si mi esposo estaba afuera o se había ido. "Afuera", le dije. Lo llamaron y siendo las 3:40 a.m nació Leandrito, morado y con un llanto débil.

Mi bebé nació en un hospital donde había sólo un pediatra y él llegaba a las 9:00. Nadie lo examinó. Mi bebé sólo lloraba, no podía mamar. El doctor cuando llegó fue al primer bebé al que examinó y lo derivó a Pediatría, se lo llevaron. Me retó que yo lo había contagiado, que no me había cuidado, que no había hecho mis controles a lo cual una enfermera me defendió: "No, ella hasta ayer fue a sus controles y no registra ninguna patología, tiene todos sus exámenes y ecografías. 

Me hicieron un examen tras el parto aún sangrando  para ver si tenía rastros de Estreptococo. Creían que en el parto lo había contagiado. A las 13:00 trasladaron a mi bebé a Talca y lo ingresaron a la UCI neonatológica.

Llegó muy débil sufriendo por la falta de oxígeno. Hicieron junta médica, necesitaban un VAFO y no lo tenían y era un riesgo vital trasladar a mi hijo. De repente se desocupó el VAFO de otro bebé fallecido y pusieron a mi hijo en coma inducido 8 días en VAFO.

Un gran equipo médico, enfermeras, técnicos cuidaron a mi bebé. Luego paso a ventilación mecánica, lo despertaron del coma, abrió sus ojitos una y otra vez. Nos autorizaron a llevarle un monito musical y nos dejaron vestir a nuestro bebé sólo con piluchitos y calcetines. No se podía más por los sensores de las presiones.  

Cuando mi bebé llevaba un mes hospitalizado, la Dra. Leiva, cardióloga pediatra, lo diagnóstico con Cardiopatia congénita. Tenía un shunt amplio y un CIV comunicación intraventricular mal alineada de izquierda a derecha, otra infección y había que trasladarlo al hospital clínico de la PUC. 

Viajamos un 23 de junio, día de mi cumpleaños. El Dr. González realizó su ecodoopler y después de casi 2 horas de examen solicitaron cupo y lo dejaron en la incubadora en Neonatología.  Se realizaron los exámenes que necesitaban, firmamos consentimiento pues mi bebé  era de alto riesgo y estaba débil. 

Lo examinó una genetista porque querían ver si tenía algún síndrome que explicará su condición.  No sé qué pasó con eso pero llegó el día jueves en la tarde y el dr González me explicó  que había que operar  pero había un riesgo del 15% de que muriera en el pabellón o en el post operatorio. Firmé con angustia.

Su cirugía duró entre 10 y 12 horas, fue un día muy largo el dr me dijo que si fallecía mi bebé él  mandaría a alguien a avisarme.  Fue una tortura cada vez que alguien salía de ese pasillo. Mi esposo llegó a las 13:00 el 6 de julio y nos trasladaron a Talca en una ambulancia especial con un doctor y un equipo médico. 

Como me resfrie el día 7 no pude verlo así que me fui a Constitución a ver a mi hija que estaba de cumpleaños y volví el dia 9 de julio. Mi bebé estaba muy mal, no estaba oxigenando bien y el ventilador estaba en 100. Su corazón estaba débil, me pidieron que saliera porque  lo iban a examinar. Al  rato, sacaron a las otras mamás. Todos estaban con mi bebé, el chico del aseo corrió escaleras abajo por sangre para mi hijo,  la Dra Leiva me habló y me dijo que  mi hijo se podía  morir.  Por primera vez lloré, salí, esperé. Me vino a buscar la Dra Larenas y me dijo que entrara. Vi a mi hijo y ya  no había signos vitales, las máquinas marcaban cero la Dra tocó mi hombro y me dijo que me acércara a tocarlo y que le  dijese  algo. Cuando me acerqué, toqué su manita izquierda,  la acaricié y vi en  esas máquinas que  su corazón comenzaba a latir otra vez. Sentí que no era justo que estuviera así, le hable al oído le dije: "Te amo con el alma, pero sé que estás cansado. Si no quieres más, si necesitas descansar, no te preocupes por mí yo voy a estar bien, nunca te voy a olvidar, te llevaré siempre en mi corazón y mente y un día te prometo que estaremos juntos otra vez cuando Dios lo diga". Y se fue.

Luego llegó Simón,  embarazo de alto riesgo síntomas de parto prematuro, muchos controles. También traía problemas, pero el doctor me dijo que con cuidados todo estaría bien. La Dr Leiva lo atiende.  Tiene una Válvula Aórtica bicuspide funcionalmente competente. Nació con 36 semanas. Aparte de su cardiopatía, todo lo demás exelente. Cumplió 7 años. 


Y mi chiquita. Supe que ella venía  con 20 semanas de embarazo y que era niña. Me dió diabetes gestacional, me indujeron el parto y nació con 38 semanas. Cumplió ya 5 años. Soy una madre feliz, disfruto cada día a mis hijos y mi pena vive conmigo.



Tengo 33 años 12 años de matrimonio y 5 hijos maravillosos.

Soledad Llano, Chile. 

Simón (cardiopatía congenita), Jesús(placenta envejecida), Mical( Enanismo), Leandrito (Infección Estreptococo), Jesús  (placenta envejecida), keila (5 años).

Saturday, October 21, 2017

Tras siete meses de búsqueda, llegó nuestra primera hija, Thais.


Según los médicos, todo iba bien, las ecografías,  los análisis... Ya teníamos cositas para ella, regalos. La esperábamos con muchas ansias. 

Cuando llegamos a la consulta de la semana 16, con muchas ganas de saber su sexo, el doctor no nos decía nada y observaba el monitor con mucha atención. Al rato, nos dijo: "Su bebé tiene un problema muy grave: Anencefalia". 


Yo sabía antes de salir de mi casa que algo malo iba a pasar, lo presentía. No quería ir. Salí del consultorio destrozada, no podía respirar del dolor que sentía mí corazón. Era un dolor que quemaba el pecho. Nunca había sentido un dolor así. 

Dos días después fuimos con mi obstetra y ella nos dio dos opciones: Seguir con el embarazo o interrumpirlo. 

Yo no sabía qué hacer, no entendía que me decían. No podía  pensar. Tenía la mente en blanco. Cuando me llevaron al hospital para hacerme otras ecografías  y reevaluar el diagnóstico de Thais, me dijeron que ella no sentía nada y que no podía moverse. Que si yo sentía movimiento alguno era por el cordón umbilical que bombeaba mí sangre hacia ella. 

Me dieron unas hojas para que firmara. Eran el consentimiento para hacerme un parto prematuro. Un aborto, en la práctica. Ni siquiera leí lo que decían, estaba tan mal psicológica y emocionalmente...

Firmé. Me indujeron el parto a las 18 semanas. Vi a mi hija, tan chiquita, tan indefensa. Con esa terrible enfermedad...No hay día que no me arrepienta de lo que hice. Estoy con tratamiento psicológico todavía y eso que mi bebé este dos de octubre cumple 2 añitos en el cielo. Es mí luz y mí oscuridad en está vida. 

Necesitamos más médicos pro vida en el mundo que acompañen a las mujeres que atravesamos esta situación porque, como yo, hay muchas que no saben qué hacer y terminan haciendo lo "correcto" para los médicos. 

Mi bebé nació el 2 de octubre, día de los Ángeles Custodios  para la Iglesia católica. Hoy tengo a mí bebé arcoiris de casi 8 meses y no tengo ninguna duda que su hermanita la cuida desde donde esté.

Si tuviese que aconsejar a una muchacha en mis mismas circunstancias, le diría que no se guíe por lo que  dicen los médicos. Muchos bebés han desafiado la Ciencia. Ellos sienten, porque no se necesita un cerebro para poder amar sino un corazón. 

Nosotras no somos nadie para quitarle la vida a un ser humano. Que disfrute cada patadita que le dé su bebé y que le ame con todas las fuerzas que pueda   El tiempo es ahora, porque después no sabemos qué pasará, si tendremos algunos minutos horas o quizás días para poder darle todo el amor que se tiene por un hijo. Y que no sienta culpa, porque estas patologías son un azar. Dios elige y al que le toca le toca.

Y que vaya a Tanatología durante el embarazo. La va a ayudar mucho. O a un psicólogo. Es difícil sobrellevar todo esto sola porque los demás, los de afuera pueden pensar o decir muchas cosas y sólo la madre  sabe lo que realmente se siente al pasar por eso. 

Un niño con una discapacidad o un diagnóstico de inviabilidad tiene el mismo derecho a nacer que cualquier otro sano. No le arrebatemos la oportunidad de llegar a esta vida.



María Schidz, Argentina 

Saturday, October 14, 2017

ENTREVISTA A REBECCA KIESSLING, presidenta de Salvar El 1


Ella siempre explica que le gusta felicitar los cumpleaños  diciendo: "Feliz cumpleaños, ¡Estoy feliz de que nacieras!". Y así festeja su propia existencia y también la de los demás. Y es que Rebecca Kiessling, una mujer americana casada y madre de cinco hijos, valora la vida tal vez algo más que el común de los mortales, como ocurre con todos aquéllos que han sentido en algún momento que se les escurría entre los dedos...y, especialmente, tras saber, a los 18 años, que ella misma había estado a punto de perderla en dos ocasiones antes de su nacimiento y bien pudo no haber nacido... Resulta que Rebecca fue concebida en una brutal violación a su madre a punta de cuchillo por un violador en serie. Ella intentó abortarla en dos ocasiones en dos abortorios clandestinos. Pero la ley de Michigan de aquel momento la protegió y es a ella a quien, de hecho, le debe la vida.

Y la deuda con la ley que la protegió sólo se salda defendiendo la vida, sin excepción. Por eso Rebecca fundó el grupo Save the 1 (Salvar El 1 ) que reúne a un grupo de conferenciantes internacionales todos ellos concebidos en violación o incesto, madres tras concebir un hijo en una violación o incluso madres que abortaron tras ser violadas y hoy se arrepienten. 


1- Rebecca, no es habitual tener delante a una persona que ha sido concebida en una violación. ¿Podría explicarnos el influjo que este descubrimiento tuvo en su manera de entenderse a sí misma y la propia vida? 

Cuando supe que había sido concebida en una violación me sentí, inmediatamente, apuntada y despreciada por parte de la sociedad porque era consciente de lo que la gente opinaba sobre el aborto en los casos de violación. Mi alma lloró de dolor al notar el desprestigio de mi dignidad.

He sufrido por lo que mucha gente ha dicho sobre mí pero no soy persona que se acobarde y se rinda. Estoy bien y estoy viva. Pero hay otros concebidos en violencia que están en peligro y sería muy egoísta de mi parte pensar: “Bueno, yo ya he nacido”. No puedo hacerles esto. Pienso que salvé mi vida de chiripa gracias a la ley que, en aquel momento, me protegió. Es como si  hubiese conseguido salir de un edificio en llamas lleno de gente. Volvería con ayuda para salvar tantas vidas como fuera posible. Y voy a hacerlo mientras tenga aliento.


2- ¿Puede explicarnos el origen del nombre de su organización?

El nombre Save the 1 (Salvar el 1) proviene de dos partes.

En primer lugar voy a explicar que en USA hay una triste tendencia en el movimiento pro vida que busca salvar al 99% de los bebés despreciando al 1%. Por este motivo, se permiten las llamadas ‘excepciones’ (o causales) en los casos de embarazos tras una violación en las legislaciones que regulan el aborto. Así, por poner un ejemplo, hay un proyecto de ley para retirar los fondos públicos a la abortera Planned Parenthood pero contemplará la excepción de violaciones, pasa lo mismo con la prohibición del aborto en el tercer trimestre cuando el feto ya experimenta dolor, que tiene, también, una excepción para casos de violación.


Los líderes pro vida que aceptan este tipo de concesiones se justifican afirmando que no conseguirían el voto de los políticos para salvar el 100% de las vidas aunque la razón real es que no consiguen esos votos porque siguen apoyando a políticos que aceptan las excepciones. Les gusta hacer una analogía con un edificio que está en llamas y preguntan: ¿No salvarías a 99 personas del fuego dejando que sólo 1 de ellas fuera quemado? Algunos bomberos no tienen inconveniente en reconocer que ellos discriminan y que cuando entran en un edificio en llamas no están dispuestos a salvar a todas las personas. Y aquí queda abandonado ese 1% de niños concebidos en violación que serían ‘un trágico recordatorio’ del incendio. Y advierten que, si les obligan a rescatarlos, simplemente no entrarán y, entonces, no salvarán a nadie. Ningún jefe de bomberos contrataría a unos empleados así pero en Estados Unidos no sólo se promueve sino que las excepciones se apoyan políticamente. Es la corrupción instalada dentro de los mismos grupos pro vida. Si se ha preguntado en alguna ocasión por qué no desaparece el aborto en USA con tantos grupos pro vida, aquí tiene la respuesta.

Así que, cuando oigo: ‘Salvemos el 99% y abandonemos al 1 %”, no puedo evitar pensar en la Parábola del Evangelio de la oveja perdida. Jesús dejó a las 99 para salvar a la que estaba perdida. Y Jesús hablaba de estos bebés discriminados cuando decía: “No despreciéis a estos pequeños porque os digo que son ángeles del cielo que siempre están contemplando el rostro de mi Padre”. Y termina la historia diciendo que el Padre Celestial no desea que ninguno de éstos más pequeños perezca. ¡Tampoco deberíamos nosotros! Hoy, la oveja perdida son esos bebés concebidos en una violación o incesto y aquellos que presentan alguna anomalía fetal, todos objeto de exclusión en el debate abortista y, por este motivo, llamé a mi organización Salvar El 1, por ese 1%.


3- ¿Por qué se decidió a fundar Save the 1 y cuál ha sido su trayectoria y cometido en el amplio mundo pro vida?

Fundé la organización porque, durante años, recibía en mi web personal testimonios de historias como la mía. Me preocupaba que, si me sucedía algo, todos esos testimonios se perdieran y quería que esas historias perduraran en el tiempo. Quería crear un lugar para que esas personas pudieran compartir sus vidas convencida que yo era una más de tantas.

A día de hoy contamos con una red global que agrupa a más de 500 personas que fueron concebidas en una violación, o bien fueron madres como consecuencia de una violación, así como también centenares de personas diagnosticas con distintas discapacidades prenatales y a cuyos progenitores se les recomendó el aborto.

Tenemos, también, una filial en español, Salvar el 1, que ha alcanzado un gran seguimiento en las redes sociales y también una división portuguesa y, desde hace poco, una en lengua polaca.

Nuestro grupo español se ha hecho muy popular en el mundo latino porque es donde ahora tiene lugar la gran batalla por los llamados ‘casos excepcionales’. Los testimonios que publicamos reciben una enorme acogida en el mundo de habla hispana.


Contamos con un equipo de traductores españoles y latinoamericanos para nuestros testimonios redactados en lengua inglesa. Sabía que si esas historias se traducían y se extendían por la red, muchas personas saldrían del anonimato para compartir su experiencia, y así ha sido. De este modo, muchos testimonios de América Latina son traducidos al Inglés para compartirlos con el mundo de habla inglesa.


4- Está claro que Salvar el 1 cumple una  clara función  informativa y formativa  dentro del mundo pro vida. ¿Lleva a cabo, también, algún tipo de actividad asistencial o de apoyo y asesoramiento a mujeres que pasan por una situación semejante a la de alguna de sus conferenciantes?

Nosotros utilizamos prioritariamente las redes sociales, en especial, Facebook, muy en boga en Estados Unidos donde hemos creado los llamados Grupos privados de Facebook con la intención de que se encuentren personas que comparten este tipo de historias difíciles. Nuestro grupo privado español no ha crecido, de momento, tanto como el que tenemos para gente de habla inglesa. Por ejemplo, tenemos uno para hombres que fueron concebidos en una violación y cuenta con 34 miembros y otro con una docena de mujeres que hablan inglés y que son madres biológicas que quedaron embarazadas tras una violación.

Nuestra red de apoyo en español está en crecimiento y espero que lo haga mucho más cuando nuestros seguidores vayan sabiendo que pueden darnos su testimonio y que vamos a apoyarlos y a ponerlos en contacto con otros muchos que han pasado por lo mismo. Que no están solos para afrontar todo lo  que les ha sucedido.

Sabemos que estas experiencias de vida ayudan a muchas mujeres en su sanación y a saber que nunca se van a encontrar solas. Que estamos allí para apoyarlas en todo momento.


5- Usted fue concebida tras una violación... ¿Por qué piensa que la vida del concebido en estas circunstancias es considerada como una 'equivocación'?

Pienso que el problema más importante radica en el hecho de que somos personas sin nombre y sin rostro para mucha gente. Anónimos.  Y todos sabemos que en una guerra es más sencillo matar al enemigo cuando se le deshumaniza y despersonaliza que cuando se le pone un rostro. Mientras seamos un simple ‘concepto’, es fácil para los políticos ningunearnos y orillarnos.

Por eso estoy convencida de que se deben escuchar nuestras voces y dar a conocer  nuestras historias para que así nos miren fijamente a la cara antes de consentir la aniquilación de nuestro colectivo de concebidos en una violación.

Estos años, he conseguido cambiar el parecer de muchos políticos alrededor del mundo, incluso el de dos candidatos a la presidencia del gobierno americano. Dijeron que no podían mirarme a los ojos y seguir justificando las excepciones...

Sé que todo el mundo muestra preocupación por las víctimas de una violación. Mis mejores amigas fueron concebidas tras una violación. Mi madre también fue violada. Agradezco muchísimo esta preocupación ,pero la gente necesita comprender que ejercer más violencia contra la víctima practicándole un aborto no es el camino ni la respuesta. La violencia que supone el aborto no va a sanar las heridas de esas mujeres y el castigo de un inocente no será la solución a su tormento.

A veces pienso que todo responde a la visión que se tiene de la vida. Si no se cree en la existencia de un Creador que ha dado la vida a cada uno y tiene un plan específico para cada vida desde siempre, entonces es fácil pensar que los concebidos en una violación sólo somos ‘el mero engendro de un violador’ que se puede y debe desechar y no creaciones de Dios sin importar el modo concreto en que empezamos nuestro andar por este mundo.


6- ¿Por qué  los sistemas legislativos de tantos países pugnan por introducir la cláusula de las excepciones?

La verdadera razón por la que se reclama la introducción de causales como la violación, es porque los que defienden el aborto saben que ésta es la estrategia para llegar a legalizar una ley de aborto libre, sin cortapisas. Usan la violación como mera excusa para justificar después todo tipo de abortos. Saben que si consiguen introducir el aborto en estos supuestos será más fácil después abrir la puerta para que entren todos los demás. Es como una fisura en un barco por donde empieza a entrar agua hasta hundirlo. Así es como el aborto se legalizó en los Estados Unidos. Así engañaron a Norma McCorvey (Caso Roe vs wade), cuando sus abogados le recomendaron mentir afirmando el hecho de haber sido violada, haciendo su caso mucho más consistente para la Corte Suprema.

Amnistía Internacional ha usado, de esta misma manera, la violación como arma para legalizar el aborto en el mundo entero. He debatido con muchos miembros de esta organización y, cuando saco este hecho a colación, ellos lo niegan. Entonces les pregunto si la mujer ultrajada tendrá que demostrar su violación, si deberá denunciarla, si habrá un juicio antes de que el bebé sea sentenciado a muerte y abortado… Siempre se ríen y se burlan de mí porque dicen: ’¿Quién no va a creer a una mujer que dice que la han violado? Simplemente, defienden que si una mujer aduce que ha sido violada hay que creerla. Y así es muy fácil que el aborto tenga lugar bajo cualquier pretexto. Sencillamente, les aconsejarán a las mujeres que quieran abortar que digan que han sido violadas y tendrán el camino totalmente allanado y libre de obstáculos.



7- En Chile y, probablemente en otros países de nuestro entorno cultural, tenemos la sensación de  que la defensa de la vida empieza a ser un tema  perdido. ¿Considera usted, también, que es así?

A veces tengo la sensación de contemplar una amalgama de gente que se amontona como en una piña, tal y como sucede en un equipo deportivo cuando todos se apiñan para darse ánimos y discutir la estrategia. Pero, después, nunca saltan al ruedo para lidiar la contienda. Hay que comprometerse y enfrentar a todos aquellos que no defienden la vida.

Es realmente frustrante observar como algunas personas, incluso aquéllas que tienen  fe, contribuyen a hacer viralizar en las redes las gracias de algún animalito pero luego no hacen absolutamente nada para defender la vida de los no nacidos cuando están siendo masacrados. Es contradictorio.  Es descorazonador ver como muchos de ellos no hacen nada para compartir la causa pro vida en las redes sociales o en los foros en los que se mueven.


8- En los últimos años el lobby abortista y otros organismos internacionales están  presionando con fuerza en América Latina para introducir la despenalización del aborto a través de las excepciones. Poco a poco, va consiguiendo que la cultura de la muerte se implante  en países donde la vida siempre había estado protegida. ¿Cómo contempla este panorama?

Observo que los países que protegen a los niños sin discriminaciones son ejemplo de una sociedad sana porque no enseñan a odiar sino a amar. Me impresionó ver durante la primavera de 2016 como en Perú se congregaron más de 700.000 personas en la Marcha por la Vida de Lima, justo un mes después de que el movimiento pro vida derrotara los esfuerzos para legalizar el aborto en caso de violación. ¿Sabe usted cuánta gente se reunió para cuando legalizaron el aborto por violación en Estados Unidos a mediados de los años 60? ¡Ninguna! No les importó en absoluto. No hubo Marchas Por la Vida en Estados Unidos hasta que el aborto se legalizó hasta los nueve meses de embarazo. Y aún entonces, no se llegó a la cifra de 700.000 personas hasta el 40 aniversario de la sentencia de Roe vs Wade (el caso que acabó legalizando el aborto). Tardamos cuatro décadas en ver la necesidad de marchar por la vida y esto cuando en mi país son masacrados cada año más de un millón de bebés inocentes. En Perú, el aborto no era legal y la iniciativa buscaba permitirlo sólo para casos de violación. Aún así, el pueblo peruano salió en masa para defender la vida, sin excepción.

También los chilenos y otros muchos países han salido a la calle, organizando masivas concentraciones para defender la vida de los más inocentes y vulnerables.

Los latinos sois gente muy distinta; gente con gran amor. No sigan el camino de los Estados Unidos.

9-¿Qué motiva que hoy día, con tanto conocimiento científico y avances tecnológicos, todavía un número importante de la comunidad política y médica se muestren tan favorables al aborto?

A los médicos y políticos les gusta ejercer control sobre la población y determinados grupos. Y esto pueden hacerlo a través del aborto. Muchas veces se muestran tremendamente elitistas, pensando que sólo un determinado tipo de personas debería tener derecho a la vida. Y entonces dan vía libre a la eugenesia, lo cual está teniendo lugar de manera desenfrenada. Se han convertido en almas sin corazón.


10- Y para terminar, ¿Qué nos recomendaría a  la sociedad chilena y a latina  para no ceder en nuestra lucha por defender la vida de todos, sin excepción?

Luchen como si su vida dependiera de ello. No sean egoístas simplemente porque fueron queridos por su madre, o porque tuvieron la oportunidad de nacer. Si no levantan su voz para defender a esos inocentes bebés, ¿quién lo hará?


Rebecca Kiessling es abogada, esposa y madre de 5 hijos, dos de ellos adoptados. Adoptó también a una pequeña bebé (Casey), que falleció a las pocas semanas de haber nacido. Es fundadora y presidenta de la organización internacional pro vida Save the 1 (Salvar El 1) y vive en Michigan con su familia. Es una conferenciante pro vida internacional. Promueve su labor por diversos países del mundo defendiendo la vida de todo ser humano, sin excecpión. 
Concedió esta entrevista a la revista Mundo Cristiano.